En los meses que lleva la presente administración
municipal, es poco o nada lo que se puede presumir respecto a la rehabilitación
de las calles, que se encuentran igual o peor de lo que las dejaron los
antecesores de Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, presidente municipal de
Hermosillo, quien al tomar protesta prometió que en un mes ya no habría un solo
bache en la capital de Sonora.
La realidad es que ah sido escaso por no decir nulo el
trabajo se han realizado para remediar la problemática, da tristeza en verdad ver las calles de la ciudad como
muchas de ellas se encuentran intransitables, entre ellas bulevares principales
por donde se desplaza el escaso turismo de la ciudad.
La ciudadanía ya no pierde la oportunidad cada vez que se
le presenta, de reclamar sea en redes sociales, o programas de radio y
televisión, en los cuales manifiestan su gran hartazgo por ver que las
autoridades no presentan el más mínimo interés en solucionar un problema, que
aseguran debería ser de los de mayor interés para el mandatario del municipio.
Exigen a “el Maloro”, que ponga los pies sobre la tierra,
que le caiga el veinte de que ya se acabo el tiempo de andar en campaña posando
para las fotos, repartiendo besos y abrazos; y se ponga a trabajar en lo que le
prometió a la gente cuando quería ganarse su confianza.
Lo que más le duele a la población siempre será su
bolsillo, y debido a tremendos cráteres que se encuentran en nuestras
vialidades, han sido miles las personas que han tenido que desembolsar buenas
cantidades de dinero, para reparar suspensiones y hasta comprar llantas nuevas
en más de una ocasión.
De los daños ocasionados debería hacerse cargo el
municipio, pero hasta para eso son lentos, ya que a los afectados casi le piden
las perlas de la virgen y su propia acta de defunción, por lo que la gran
mayoría opta por hacerse cargo de sus propios daños, tratando de evitar la gran
burocracia que existe, y gastar más por tantas vueltas de hacen dar.
Los turistas que la mayoría solo son de paso, no se han
salvado de ser víctimas. Ellos también han hecho públicas sus quejas, ya que aparte de gastar en el remedio de los
daños ocasionados por las pésimas vías, tienen
que gastar parte de sus ahorros para sus vacaciones en una estancia no
programada en la ciudad.
Hay quienes comentan que no tienen planeado venir a
Hermosillo, ya que hay pocas cosas sino es que nada de interés por conocer, y
después de las travesías sufridas menos visitaran la ciudad, y harán conocer
entre sus conocidos, la vergonzosa situación que tenemos.
Vergüenza le debería de dar al ayuntamiento, ver como los
mismos vecinos son los que con tierra o escombros tratan de remendar un poco
los hoyos formados en las vías de la ciudad, y en ocasiones en tono de burla
adornándolos con pinturas en aerosol o sembrando plantas en tremendas zanjas.
No son pocas las brigadas de vecinos que intentan ayudar
haciendo un trabajo que no les corresponde, pero a ellos si les da en cara
darse cuentas de las condiciones de abandono en las que se encuentra tirado
Hermosillo; por ello muchas personas después de cumplir con sus jornadas
laborales se dan a la tarea de buscar escombros o tierra y acarrearla ya sea en
sus carros, carretillas o cubetas para minimizar las dificultades en el trafico
de los vehículos.
Y ni hablar de las alcantarillas abiertas, las cuales se
consideran un poco más peligrosas, esta es una problemática que tampoco se han
interesado en remediar, ya que cuando autoridades como la policía municipal se
encuentran con una alcantarilla en esas condiciones, lo más que llegan hacer es
colocarle una rama o llanta usada vestida de cinta amarilla con la leyenda
PRECAUSION.
El problema de las alcantarillas no empieza ni termina
así, inicia por la falta de seguridad con la que contamos los capitalino, ya
que las tapaderas no se van solas, las roban delincuentes que no tienen control
por nadie, ni siquiera por la policía, quien brilla por su ausencia cuando por
una misma calle son robadas en serie las tapadera de desagües, quedando descubiertas
y a la espera de una víctima que caiga, ya sea un vehículo o más importante aun
un peatón.
Este problema no
existiera si no hubieran personas interesadas en comprar estos objetos, siendo
las empresas reciclados las más beneficiadas, que ha precio miserables y sin
importar la procedencia (que ya saben muy bien de donde vienen), se hacen de
estos artículos de metal, pero esto es un tema el cual tampoco se han dignado a resolver.
Desde este espacio hacemos un llamado a las autoridades
competentes, especialmente al ayuntamiento, a que ya se dejen de campañas
populistas y fotos que no nos sirven de nada, y se pongan a trabajar de verdad
y dejen de culpar a la pasada administración que es todo lo que se la han
llevado haciendo en el tiempo que llevan, el trabajo que realicen no se
calificara por una fotografía que nos muestren sino por lo que veamos
personalmente en las calles.